3 de diciembre de 2010

La gruta

Era un lugar simple cuando recién lo descubrió, una gruta en la ladera de una montaña. La primera vez que la encontró, automáticamente y sin saber por qué, sintió comodidad allí dentro. Le traía los mejores recuerdos a la mente y muy a menudo, le sacaba una sonrisa. Más claramente, se sentía bien allí, sentía una protección que nunca antes había vivido.
Tiempo después y con mucha pena, se alejó de ese sitio soñado, a causa de un viaje que realizó. Pero por mas que conoció lugares bellos, ninguno como ese. De vez en cuando, mientras visitaba otros sitios, se preguntaba si su cueva seguiría estando, y de ser así, si había cambiado en algo o si alguien más la había encontrado.
Sabía el nombre del lugar, dónde se ubicaba, el km exacto y hasta la ciudad donde se localizaba, pero por más que tenía la información necesaria, no podía encontrarla de ninguna forma. La tecnología no le era útil esta vez.
Ya en el último mes de su viaje, la había olvidado casi por completo. Por eso, se sorprendió el día que se levantó pensando en este lugar.
Igualmente, al volver a casa, siguió su vida cotidiana hasta que un día, salió en su bicicleta a recorrer la ciudad, algo que le gustaba hacer de vez en cuando, porque siempre descubría algo nuevo.
Por un momento, no supo dónde estaba hasta que algo le pareció conocido. Era el camino… ya lo había visto antes. Tenía ganas de volver a pasar por allí, y de encontrar al final, la gruta. Entrar, revisar si todo estaba como antes, quizás modificar algo, dejar una huella.
Sintió mucha felicidad mientras recorría el sendero, observaba lo nuevo, lo que había cambiado en aquel sitio que tanto apreciaba.
Cuando se asomó, el lugar parecía igual… hasta que se encontró con una mujer. Ella, se había apropiado de su guarida, la había modificado y pintado de un color verde horrible.
Desde aquel momento, quiere recuperar esa cueva, su lugar. Razón por la cual, desde hace un año, dos veces a la semana, que se dirige hacia allí. Y siempre descubre algo nuevo, se sorprende, hasta se enoja, a veces… A decir verdad, con el pasar de los meses, esto sucede cada vez con más frecuencia, quizás porque cada vez es más el amor que siente por el lugar, y más el miedo a perderlo. ¿Es posible de creer?
En dos semanas, vuelve a partir, con la diferencia de que ahora no puede olvidar aquel lugar que conoció dos años atrás. Seguramente, partirá con la esperanza de volver a encontrarlo algún día y con algo muy en claro,…lo va a extrañar.

Yorkk original.

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